La Sábana Santa La Sábana Santa es un sudario en el que se aprecian huellas frontales y dorsales de la imagen de un hombre que murió por crucifixión y ésta mide 4'36 metros de largo, por 1'10 metros de ancho.
La Sábana Santa fue fotografiada por primera vez en el año 1898 por Secondo Pía, quién estuvo autorizado por la casa de Saboya a obtener imágenes fotográficas por primera vez en la historia del lienzo. Al contemplar el negativo obtenido de la primera toma fotográfica se pudo contemplar la figura en positivo de un hombre crucificado. Este fenómeno se produce cada vez que en tomas posteriores de la Sábana Santa, no existiendo ningún antecedente comparable con este caso en el que un pintor realizara una obra invirtiendo el claroscuro para plasmar el negativo de una imagen sobre un lienzo. Naturalmente, el negativo de los objetos, tan solo se ha conocido desde que se descubrió la fotografía.
Numerosos científicos e investigadores que han intervenido en los estudios minuciosos sobre el lienzo, afirman que la imagen no ha sido pintada y que las huellas han sido impresas por el cadáver de un hombre crucificado.
Al procesar los datos obtenidos por un ordenador, se revela que la imagen del lienzo posee propiedades tridimensionales y que nada tiene que ver con el proceso fotográfico o de la pintura.
En la imagen de la Sábana Santa se pueden apreciar marcas de heridas habidas en diferentes partes del cuerpo y se confirma en los estudios realizados que éstas son anatómicamente perfectas, como por ejemplo un halo de suero que hay alrededor de las manchas de sangre; las salpicaduras y sinuosidades de los regueros de sangre; hinchazón del abdomen; las huellas dejadas por la corona de espinas en la cabeza, las huellas también de los clavos en las manos; la herida producida por la lanza en el costado derecho, etc..
Desde la segunda mitad del siglo XIV, existen testimonios históricos de que el lienzo procedía de Oriente (Edesa, Costantinopla), de donde sería transportada a Europa durante las Cruzadas.
La Sábana Santa fue cedida a los Saboya en el año 1.453. Posteriormente fue trasladada junto a la familia Saboya hasta Piamonte.
Desde el año 1.578 la Sábana Santa fue conservada en la Catedral de Turín, cuando llegó a la antigua capital del Ducado de Saboya, Chambéry.
El día 14 de septiembre del año 1.578 el duque Emanuele Filiberto traslada la Sábana Santa a Turín, dado que el Arzobispo Carlo Borromeo había hecho promesa de venerar el lienzo y éste se trasladaba hacia su residencia , de esta forma el duque le acortó una gran parte de este largo viaje.
Desde el año 1.694. la Sábana Santa, es depositada en la capilla que construyó Guarino Gaurini entre el Palacio Real y la Catedral.
Desde el año 1.983, la Sábana Santa pasó a ser propiedad de la Santa Sede, donación que hizo Umberto II de Saboya al Papa.
Algunos expertos intentan demostrar que el lienzo es de origen medieval, mientras que otros, movidos por la fe, defienden que la Sábana Santa envolvió el cuerpo de Jesucristo y que ésta es una prueba de su resurección.
A pesar de las diversas pruebas realizadas con muestras de la Sábana Santa, como por ejemplo la del Carbono 14, sigue existiendo la polémica de si el lienzo pertenece a la edad Media o fue el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesucristo.
Aunque han sido numerosos los titulares publicados en prensa y televisión que confirmaban el reconocimiento de la Iglesia Católica de que la Sábana Santa después de las pruebas a las que ha sido sometida, pertenece a la edad Media, Su Santidad el Papa Juan Pablo II rechaza la posibilidad de que pueda tratarse de un simple icono y afirma que la Iglesia nunca se ha pronunciado en este sentido.
Parece ser que el obispo Pierre D'Arcis informó al Papa de _Avignon, Clemente VII, que cuando Henri de Poitiers estaba al frente del Obispado de Troyes, éste declaró que el tema del lienzo era un fraude, puesto que había sido pintado en aquellos días por un genio de la pintura y que por consiguiente nada tenía que ver con lo milagroso.
Enterado de esto el Papa Clemente VII, declaró que no se trataba del lienzo que había envuelto a Jesucristo, sino de un lienzo pintado.
Durante la Edad Media, salieron de Europa y se repartieron por diferentes paises más de cuarenta sudarios de Jesucristo.
A finales de la década de los años 70, el forense Walter McCrone demostró que la Sábana Santa no contenía huella alguna de sangre y que se trataba de una pintura.
Anteriormente, en el año 1.973, Max Frei, palinólogo; tras tomar algunas muestras del polvo depositado en 12 puntos de la sábana y después de analizarlos detenidamente, detectó presencia de polen de 30 diferentes especies que se daban en Oriente Próximo y que no existían en Europa. No obstante se duda de la veracidad de sus análisis y han llegado a declarar algunos investigadores que el polen pudo haberlo depositado el viento o que fue transportado por los visitantes del lienzo.
En el año 1.997 la NASA realizó también pruebas sobre el sudario, descubriendo mediante una minuciosa elaboración por ordenador y utilizando altos planos de ampliación, que sobre los párpados de ambos ojos en el rostro plasmado en el lienzo, se había depositado una moneda con el fin de cerrar los ojos del cadáver.
Las monedas eran de curso legal en la época de Cristo y se trataba de un "lepton" apreciándose la inscripción en griego de "Tiberio Cesar"; había sido acuñada en el año XVI del imperio de Tiberio.
En el año 1.988 la Santa Sede autorizó a que la Sábana Santa fuese sometida a la datación mediante radiocarbono. Las conclusiones fueron que la edad del sudario se situaba entre los años 1.260 y 1.390, según los análisis realizados simultáneamente por científicos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza.
Según el biofísico John Heller, después de realizar un minuciosos examen de las muestras del lienzo, confirmó que sin lugar a dudas había sangre humana y ésta era del tipo AB, que es además el más frecuente entre los hebreos y también llegó a las conclusiones de que el lienzo contenía unas características muy peculiares, como la absoluta superficialidad, extrema pormenorización, estabilidad térmica y química plenas, comprobada ausencia de pigmentación de cualquier tipo, estabilidad en el agua, no direccionalidad, negatividad y tridimensionalidad, que obligaban a descartar las técnicas conocidas para realizar la imagen, es decir: tinte, polvo, tintura, vaporigrafía, vapor, contacto, etc...
La Sábana Santa ha sobrevivido a lo largo de su historia a 3 incendios. El primero se supone que fue antes del año 1.200; el segundo en el año 1.532 y el tercero durante la noche del 11 al 12 de Abril de 1.997. A las 11:45 de dicho día, el párroco de San Juan Bautista, padre Francesco Barbero dio la voz de alarma, tras ser informado por un guardia del Palacio Real.
Datos científicos encontrados y relacionados después de un riguroso reconocimiento de la Sábana Santa:
1.- Se verificó que el cartílago de la nariz aparece roto y desviado hacia la derecha. Podría deberse a una caída, pues se comprobó que existían en ella restos microscópicos de tierra de las mismas características físicas que la tierra de Jerusalén, también en la rodilla izquierda y en las plantas de los pies.
2.- En el lado derecho de la cara se comprobó que había una fuerte contusión. Los analistas afirmaron que sería podría deberse al fuerte golpe de una barra corta y redonda de entre 4 y 5 centímetros de diámetro.
3.- En el resto del rostro aparecían diversas excoriaciones especialmente en la mejilla derecha y la frente.
4.- En las regiones que rodeaban las cejas y los ojos, había llagas y contusiones que podrían deberse a puñetazos o a golpes con palos. La ceja derecha se vió perfectamente que había estado inflamada.
5.- La frente mostraba más de 50 diminutas pero profundas heridas que evidenciaban el haber depositado una corona de espinas. Las manchas más grandes coincidían exactamente con venas y arterias reales.
6.- Se vieron claramente a lo largo de la espalda marcas idénticas a las que habría dejado un instrumento que utilizaban los romanos para flagelar a un reo, pudiéndose contar más de 600 contusiones y heridas en todo el cuerpo, de las que 120 son azotes.
7.- La herida del costado tenía una forma elíptica del mismo diámetro que una lanza romana: 4.4 cm x 1.4 cm.
8.- Se demostró que todas las heridas habían sido producidas mientras la víctima se mantenía vivo, excepto la del costado, que se infirió después de la muerte.
Por fortuna la Sábana Santa no se encontraba en su altar, pues el día 24 de febrero de 1.993 había sido trasladada a un lugar más seguro y cerrada en una urna con cristales blindados, dado que se encontraban realizando obras en el lugar en donde se depositaba habitualmente.
Año 1.999: Un grupo de 39 científicos que acaban de reunirse en Turín en un congreso internacional, bajo la presidencia del arzobispo Severino Poletto, han advertido del grave peligro de desaparición de la imagen plasmada en la Sábana Santa, dado el proceso de oxidación a la que la misma se encuentra expuesta.
Según estos científicos, la Sábana Santa está sufriendo un proceso de oxidación que hace que disminuya el contraste de la imagen misteriosa con el del lienzo y que con el tiempo, puedan llegar a confundirse ambas.
Estos mismos científicos reunidos aseguran que todos los elementos químicos y físicos analizados, demuestran que la imagen no ha sido pintada de ninguna manera. |