El matemático alemán David Hilbert (1862-1943) recibió en su casa a un profesor recién llegado a la UNiversidad de Gotinga. Después de presentarse, el invitado se quitó el sombrero y se sentó. Al cabo de unos minutos de conversación, Hilbert, que probablemente tenía la cabeza en otros menesteres, decidió que la visita ya había durado lo suficiente y poniéndose el sombrero de su invitado , se despidió cortésmente y se fue de su propia casa.