¡Disuélvete, por favor! Justus von Liebig (1803-1873) fue abordado por uno de sus ayudantes que, exitado, le informaba de que había descubierto un solvente universal. El químico le preguntó:
- ¿Y qué es un solvente universal?
- Uno que disuelve todas las sustancias, profesor.
- ¡Entonces, dónde va a guardar dicho solvente! |