Te llamas... Robert Wilhelm también tenía fama de no acordarse nunca de los nombres de las personas. En una ocasión, recibió una visita de un colega químico para tratar unos asuntos científicos. Incapaz de acordarse del nombre del interlocutor, Bunsen dudaba entre dos de ellos: Streker y Kekulé. Al término de la reunión, el químico se decidió por uno de los nombres que tenía en mente y dijo:
- No se imagina usted que durante un momento creía que usted era Streker.
- Yo soy Streker -respondió perplejo el invitado. |