En 1990, la NASA puso en órbita un telescopio espacial de 15.000 millones de dólares llamado Hubble. Lamentablemente, su espejo principal era defectuoso. Según consta en informes oficiales, había pruebas palpables de errores en todos los estadios de fabricación del espejo. Para salvaguardar sus intereses, la empresa constructora no quiso comprometer su producto dando prioridad al espejo de emergencia fabricado por una empresa subcontratada.