¿Se puede provocar artificialmente el orgasmo? En El dormilón (1973), la divertida película de Woody Allen, una máquina bautizada como orgasmatrón inducía un orgasmo al usuario sin necesidad de recurrir al sexo. Tres décadas después, el invento se ha materializado en las manos del doctor Stuart Meloy, un cirujano del Piedmont Anesthesia and Pain Consultant, en Winston-Salem (EEUU). La idea surgió durante una intervención quirúrgica rutinaria para colocar unos electrodos en la columna vertebral de una paciente con el fin de mitigar sus dolores. La mujer, que pemanecía consciente, sintió el alivio buscado, pero acompañado de sensasciones voluptuosas. Para ayudar a las mujeres con anorgasmia, Meloy ha diseñado un dispositivo que se implanta bajo la piel y que funciona por control remoto: cuando se activa, unos electrodos estimulan los nervios que viajan a los centros cerebrales del placer. |