Extasis, alcohol y sexo Al igual que otras drogas de diseño, el éxtasis (MDMA) interfiere de forma negativa en la sexualidad. Si bien es cierto que puede liberar ciertas inhibiciones e incrementar falsamente los vínculos emocionales, también es verdad que anula la excitación sexual y dificulta la consecución del orgasmo. En el caso del varón, retarda la eyaculación e impide mantener la erección durante el encuentro sexual.
En lo que respecta a las bebidas alcohólicas, como ya señalaba Shakespeare, provocan el deseo pero frustran la ejecución. Aunque muchas personas consideran que el alcohol constituye un valiioso estimulante y desinhibidor sexual, la realidad es que se trata de un potente depresor del sistema nervioso y, por consiguiente, disminuye notablemente la respuesta erótica. |