En la antigua Roma existían los latreiones, lugares de curación al lado de un manatial, con una farmacopea a base de plantas, raíces y órganos animales, además de fórmulas mágicas y oraciones. En el siglo II a. C. empezaron a llegar los médicos profesionales desde Gracia y Oriente, que abrieron las llamadas "tabernas médicas", encontrándose con la oposición de los romanos más apegados a las tradiciones. Sus remedios estaban basados en las enseñanzas de Aslepio, hijo de Apolo y discípulo del centauro Chirone. A este personaje deificado se le represneta con una serpiente, que siempre fue símbolo de sabiduría y sanación. En Roma añadieron a sus remedios los populares baños termales, que servían bçasicamente para eliminar toxinas y malos humores.