A la deriva El marinero que timoneaba el transatlántico Queen Mary de un lado a otro del océano se aburría un día y grabó sus iniciales en el timón de madera. Cuando lo vió el capitán le hizo pagar un timón nuevo.
El marinero hizo lo que le ordenaban, pero una vez lo hubo pagado, dijo que el timón era suyo y, tras desmontarloi, se lo llevó a su camarote. El barco se quedó sin gobierno en medio del océano Atlántico y tuvieron que rogarle al marinero que devolviera el timón para poder llegar a puerto. |