El detector de mentiras El pequeño departamento de policía del condado de Bucks detuvo a un hombre bajo sospecha de un delito y le preguntó si estaría dispuesto a pasar la prueba del detector de mentiras. El sospechoso aceptó y los policías le condujeron hasta una fotocopiadora en la que ya habían metido una hoja de papel con la palabra “Miente” escrita a máquina. Tras sentar al sospechoso junto a la máquina, le colocaron en la cabeza un colador metálico, al que ajustaron algunos cables. Hecho esto, empezaron a interrogarle. Cada vez que el sospechoso daba una respuesta que a la policía no le gustaba, pulsaban el botón de la fotocopiadora, ésta hacía unos ruidos, y después salía un papel con el mensaje “Miente”.
Al final la policía consiguió sacarle una confesión completa al sospechoso, convencido de que no podía engañar a la máquina.
Por supuesto, el juez Garb desestimó la confesión por el método que había sido utilizado para conseguirla, pero se rió mucho. “Por aquí necesitamos esa clase de desahogo cómico de vez en cuando”, dijo.
El departamento de policía ha decidido dejar de utilizar la fotocopiadora para arrancar confesiones. Pero siempre queda la cafetera, mencionaron. |