El coche anticacos Un conductor preocupado por los ladrones dejaba todas las noches su coche encadenado a dos árboles de su jardín.
Una mañana se encontró con que el parachoques trasero estaba encadenado donde él había dejado el delantero. Y había una nota en el parabrisas: “Cuando lo queramos, volveremos y nos lo llevaremos”. |