El químico alemán Friedrich August Kekulé (1829-1896) invirtió años de su vida en determinar la estructura atómica del benceno. Ninguna disposición propuesta pos sus colegas parecía explicar las propiedades del también llamado bicarburato de hidrógeno. En 1865, Kekulé viajaba en un carruaje y comenzó a dormitar. En sus sueños, vio a átomos de carbono girando en una danza; de pronto, el extremo final se abrazó al extremo inicial y formó un anillo giratorio. De este modo, el alemán se despertó con el anillo bencénico completamente dibujado en su mente.