En 1889, en la ciudad alemana de de Estrasburgo, Alemania, mientras estudiaban la función del páncreas en la digestión, Joseph von Mering y Oscar Minkowski extirparon la glándula a un perro. Más tarde, el animal orinó en el patio y un ayudante del laboratorio llamó la atención de los investigadores tras observar un enjambre de moscas revoloteando sobre la orina del can. Al analizarla, encontraron que estaba cargada de glucosa, un signo común de la diabetes. Sin embargo, von mering y Minkowski habían provocado experimentalmente la también llamada enfermedad dulce en un animal.