La primera sustancia natural que se logró sintetizar fue la urea. A los 28 años de edad, el químico alemán Friederich Wöhler la obtuvo de pura chiripa en su laboratorio de Berlín en 1828. Wöhler quería sintetizar cianato de amonio puro a partir de dos sales inorgánicas, el sulfato amónico y el cianato de potásico. Tras calentar las dos sales juntas, evaporó el contenido de la solución con la esperanza de obtener cianato de amonio. No fue así; en su lugar aparecieron unos cristales blancos idénticos a la urea que en tantas ocasiones había asilado de la orina humana y canina.