Las perrerías que soportó Neptuno A principios del siglo XX, el doctor Charles Richet, catedrático de fisiología de la Universidad de París, efectuaba investigaciones con el veneno de los tentáculos de la actinia, una anémona marina común en las costas rocosas del litoral europeo. Su propósito era determinar la dosis tóxica necesaria para matar un perro. Un día administró a uno llamado Neptuno una segunda dosis, equivalente a la décima parte de la dosis letal. Con asombro de Richet, el animal cayó patas arriba y murió al cabo de unos minutos. De algún modo, la primera inyección había hecho a Neptuno extraordinariamente sensible al veneno. El médico francés dio al fenómeno el nombre de anafiliaxis, o sea, supresión o pérdida de la protección. Richet había descubierto el principio fundamental de las alergias. |