El poeta griego Teócrito (210-250 a.C.) recopiló muchos mitos y leyendas y remedios antiguos. Entre todos ellos destaca una curiosa manera de predecir el futuro ya que canaliza la adivinación a través del ojo. Teócrito aseguraba que percibir picor en el ojo derecho sin motivo aparente y al tiempo sentir ganas de bostezar era señal de buena suerte y de alegría, de ventura afectiva o de hallazgo de amor. Por el contrario, sostenía que los picores en el ojo izquierdo combinados con una acceso de tos manifestaba la llegada de problemas, mala suerte y habladurías nefastas.